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Orgas

Contradicción Orga Síntesis

Prefiero otro silencio. Después de los susurros que me habían perturbado (creí que me había aturdido, pero era apenas un zumbido) se silenció alguien que no era yo. Eso digo, no preferí este silencio, porque no voy a elegir lo que no voy a estar haciendo. Eran mis silencios los que querían armonizar los ruiditos de otros desórdenes.

El silencio es una gran imposición, y padecí eso antes, ya lo reconozco en una mirada. No me gustan las imposiciones.

Cada dolor de panza se lo endilgo al silencio. (...)

Palabra orga silencio

Cada vez, corazones míos, que quiero hablar de lo que nunca voy a ser o hacer, orga me invita al silencio.

En mis relatos suele haber agujeros que se interpretan apenas pestañando o recibiendo un guiño. Esos son los silencios que me invita la orga. No me cabe en la palabra lo que me escupió el corazón, son cuidados básicos que la orga planea sin prever.

Una vez, hace mucho, desprecié la querencia de la imposibilidad, y desde ahí no supe hablar más de eso. Nunca más lo vi, nunca más lo entendí. (...)

Vuela Orga

Me habló una hoja de un árbol ciego, creo que me dijo “mirá, camino nunca hay”. Por aquél entonces yo todavía no comía hojas, entonces ésta hablaba tranquila. Las hojas saben todo, por eso estaba tranquila. Pero yo conocía, pobre hoja, que saber no es suficiente para estar tranquilo. Yo nunca supe y no por eso...

La hoja sabe y no hace. Es como el inicio de historias viejas. La hoja se deja, y sabe, y se deja, ¡y cae! Las hojas son dejadas. Por eso, creo, empecé a comerlas, porque se dejan y me (...)

Orga en Flor

Atento como estoy, se me hacen muy predecibles las desgracias. Esto desde hace un tiempo. Por eso me extasían las sorpresas.

La luna rompiendo una oscuridad cerrada o la noche quebrando lo que me hipnotizó, ni sé, el caso es que no sé prever hoy lo que me favorece, y eso no tiene que ver con las virtudes.

Así, dulzón, no hay imprevisto que no me haga sonreír. Los padecimientos, agudezas del pasado, siempre tan preconcebidos. Que eso me haya hecho un tanto temeroso es posible, pero yo digo (...)

Organizando luces para buscar

Cuando me ilumina una luz extraña y pálida que viene de ojos de muerte constante, se me hace difícil divisar que una mano me está por tocar. Por eso, creo, yo había pensado que la luz no era todo, que esos ojos están de heridas, y que no estaba yo deseando eso.

Las intenciones de cualquiera tienen sus aristas de nobleza, pero, por mis hojas, que soy árbol, las intenciones no son los actos. Por más que las manos que no pueden quieran, o quisieran querer, no hay tonos. Entonces me armé una melodía (...)

Orga inspirada

Más tarde fui sacudiendo mi modorra. Le pregunté al río si la lluvia era el frío, o algo así, y me dijo que no. Entonces le dije, como yo decía esas cosas antes, cuando todavía era inocente, o todavía era altanero, que a veces me confundo, y que supuse que podría decidir sobre esa relación extraña según lo que para mi fuera.

Puede que haya sido en la pendiente donde aprendí, ahí cuando se me desbarataron las loas a mí, que no hay nombre que yo les pueda dar a las cosas que están más allá de lo mío que (...)

Manos a la orga

Las molestias, me dijo, saben ser sólo desorganizadas. Me miró la espalda dolorida, posó una mano que bien podría haberme aliviado, pero apenas me hizo sentir su capacidad para dedicarse después a vestir las palabras con melodiosa parcimonia.

Después me soltó la perorata, que ni les digo para no aburrir. Tranquilizó con una mano en mi rodilla mi impaciencia por las palabras que sabíamos los dos que eran excusas para no estar hablando de la pertinencia, sus palabras estaban desorganizadas, y (...)

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by Dr. Radut.