Al aire que colma al cielo próximo para que el resto se luzca celeste para los ojos que miran, lo entiendo humilde.
Qué generoso es el aire que no me exige espacio que no vaya a inundar, pero me empuja a crecer lo más que pueda porque siempre me llena.
El aire dice que nunca podría dejarme esperando, que no tiene cómo ser amarrete con la capacidad que vaya teniendo de respirar. El aire se dona hasta donde lo vaya a respirar porque no me envidia el pecho.
El aire, con fuego sube y con viento (...)