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...Y...

¿Cómo dormía antes de saber que entre un sueño y una vida no hay más espacio que el de una frustración?

El caso es que solía descansar profundo cuando era libre. Después, en la pirámide invertida se me fue haciendo estrecha la opción, tal vez fuera un embudo. El amor, que siempre me dio todo, me secó de golpe. Me asusta la página que se da vuelta porque sopla el viento, yo no sé leer al ritmo de la brisa. Además, como ya supe, el viento hace cosas curiosas, y puede rebotar, y puede volver la página atrás, y no sé si estoy preparado.
A la vuelta de las hojas, en la cara nueva, en las palabras nuevas, en el relato de estreno, me asusta por la inercia la posibilidad de que vuelva a soplar algo que no es mi exhalación. Entonces no leo, o no le creo a lo que leo. Depende.
Leyendo me duermo feliz. ¿Cómo dormía antes? Parecido pero sin temor.

Aprendí a llorar hace no mucho. Y ahora sé cuándo voy a llorar y no lo puedo contener. No lloro mucho aunque sé que varias cosas me hacen llorar. Emoción, dolor, ansias, lloro. Y después río, y se me infla el pecho.

El cencerro en la barriga es la insignia de la armonía nueva. Mi panza brilla oculta contra otra, que es deliciosa. Suena bajo porque hay susto, y el susto desordena porque no puede prever. Nada puede prever. Asusta la incertidumbre cuando hace poco el azar me dio una patada al hígado.

No llueve adentro ni afuera. Un amanecer soleado se asoma tímido, y mi noche sucumbe mientras quiere dudar. No hay cómo, el devenir es más potente que los códigos de la duda. En la calle las gotas cantan su ausencia, y cada tanto precipitan y forman un arco iris acostándome para que goce. Suave en el cuerpo siento que el suelo está muy húmedo.

Amo a la mariposa. Se acerca a mi hombro como si tuviese néctar y me dejo chupar. Parece no importar lo que dice mi símbolo, la mariposa hace lo que quiere y es lo más hermoso que tiene. Amo a la que hace lo que quiere, y con sutileza quiere mi hombro.

Antes y ahora duermo y despierto pensando las mismas cosas. Cosas no son formas ni contenidos, cosas ahora son sentimientos. Despierto sintiendo lo mismo, me acuesto sintiendo lo mismo. Y en el medio descanso profundo porque... la pirámide invertida no tarda en perder el eje, o el embudo no aguanta la catarata de sangre nueva que viene a remojar lo que se secó por martirio.

Siempre es posible que nunca sepa y también que esto no limite. Hay cuestiones vitales y no reparan en saberes, hay latidos. Si no reparara en mi vida, si no atendiera, si no despertara sintiendo cada vez, tal vez todavía mis bronquios se cerrarían a la noche.

Si solo dijese, si decir fuese simple, al encanto lo secaría el amor enunciado que un poco siempre es cruel. Si amor no fuese una práctica y se quedara en declamación, otra vez me atragantaría. Siento suave en el cuerpo que el suelo está muy húmedo.

Sin los errores, los míos y los otros, esto sería una cadena de desgarros.

Y si vuelven las semillas a los brotes, a crecer y a las frutas, en fin, lo van a ir indicando los capullos, habrá otro inicio.