Me habló una hoja de un árbol ciego, creo que me dijo “mirá, camino nunca hay”. Por aquél entonces yo todavía no comía hojas, entonces ésta hablaba tranquila. Las hojas saben todo, por eso estaba tranquila. Pero yo conocía, pobre hoja, que saber no es suficiente para estar tranquilo. Yo nunca supe y no por eso...
La hoja sabe y no hace. Es como el inicio de historias viejas. La hoja se deja, y sabe, y se deja, ¡y cae! Las hojas son dejadas. Por eso, creo, empecé a comerlas, porque se dejan y me molesta tanto que se dejen que las quiero exterminar. Y las como. Curiosas maneras de encarar los problemas tengo, eso me dijo, creo, la torturadora de hace mil años. Era una hoja también.
Pero por aquél entonces tampoco comía hojas. Y a ella la había escupido después de morderla, con desprecio. No había entendido todavía. No sabía cómo. Bueno, nunca supe, eso es así, pero no por eso...
La hoja no vuela, la hoja cae. La hoja sabe que no vuela, pero se miente que sí, y cae, porque se deja por el viento, y el viento no hace volar, después se cae. El viento no es traicionero, el viento no sabe. Pero no se deja, eso hace que el viento no sea hoja. El viento no sabe y hace. Hace feo, pero hace.
El viento es necio, hace y hace, pero se le cae. Se le cae porque el viento hace uno, marca una inercia, y después choca y hace otra corriente, y se le cae, porque el viento no sabe. Yo al viento lo paro con las manos y con el torso. El viento hace sin saber y se le cae, y que se le caiga siempre me molesta, lo quiero parar. Entonces le pongo lo mío, y el viento para. O para mí para, ni sé. En fin, nunca supe, pero no por eso...
Ni el viento ni la hoja creen. La hoja sabe que no hace, pero igual no hace. Entonces la hoja no cree en su saber, porque no hace. El viento fracasa, todo el tiempo fracasa, una y otra vez se le cae, por eso no cree en lo que hace sin saber, porque fracasa, porque no puede sostener.
Yo nunca supe, pero no por eso dejé de creer en intentar para saber. No por eso me derroté antes de caer ni antes de que se me caiga. Por eso, creo, yo soy luz.