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Un Mate

Desde hace un año un mate muy particular pone color a mi vida, su fuerza no viene de las formas alegres y lindas ni tan siquiera por su comodidad a la hora de darle uso cotidianamente.

Su luz proviene de las manos que supieron buscarlo y cargarlo de ganas y afectos antes de regalármelo. Me fue ofrendado como un compañero de ruta, como un beso y un te quiero a ser disfrutado en cada cebada.

Usarlo a diario es estar un poquito junto a la mujer que le dio vida,

es tenerla presente en las mañanas

y añorarla en las gélidas noches.

Al mirarlo no puedo, ni quiero, resistir la tentación de hacer un recorrido por este año, no es solo su condición de primer regalo de una hermosa lista de ellos, es también el saberlo portador de dulces palabras, compañero de viajes, charlas y momentos de inmensa alegría.

Llego a mis manos como portador de un hermoso te quiero y de mis manos ha salido de viaje diciendo te amo.