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Un descanso

Bueno, ahi estabamos, parados en la terminal de Potosi con las mochilas encima y pinta de mineros. Todo el mundo nos miraba con cara muy extraña, seria por que andabamos con pinta de locos? La gente arriba del colectivo nos habia contado sobre unas termas que quedaban muy cerca de Potosi, asi que pusimos de un lado de la balanza media hora mas de viaje en colectivo para llegar a las termas y del otro, una cama en alguna cueva de potosi. Si, efectivamente la balanza se inclino para el lado de la cama, las termas eran tentadoras pero estabamos muertos, asi que nos dispusimos a caminar cuesta arriba para ir al centro de la ciudad. Arrancamos caminando como pancho por su casa y a la tercer cuadra no podiamos mas, tuvimos que aflojar un poco por que se notaba la altura. Recorrimos un poco el centro hasta encontrar esos lugares tan acogedores que uno busca cuando quiere dormir barato. Queriamos darnos un baño y a pesar de estar soleado se sentia fresco, soñar con una ducha con agua caliente en un lugar como ese, era casi como esperar un desayuno con medialunas con jamon y queso! De otro planeta... la ducha fria inclino definio la contienda a favor de las termas. Juntamos el coraje que nos hacia falta y bajamos a buscar el colectivo que nos llevaba hasta alla. Por suerte, era casi urbano el colectivo y el camino era una ruta en buenas condiciones. Despues de la ultima experiencia nuestras ansias de aventura habian menguado un poco. El bondi nos dejo abajo de las termas, teniamos que subir un cerro muy pequeño para llegar. El ojo del inca es una laguna chiquita, del tamaño de una pileta de hotel grosso llena de agua (si no tuviese agua no seria laguna, je) a 37 grados centigrados. Es espectacular! uno puede estar durante horas enteras adentro del agua sin sentir ni calor ni frio, se puede estar dentro del agua tanto tiempo como uno quiere. EL problema de la terma era salir, se habia nublado un poco y corria viento, cuando salias del agua a 5000 metros el frio mordia! asi que ahi nos quedamos, como lolita, chapoteando en el aguita. Pasamos un buen rato en la terma hasta que sucedio lo inevitable, una vez que ya repusimos energias y descansamos el cuerpo... empezamos a sentir hambre, mucho hambre. El panorama no era muy alentador, por que no habia nada en la terma excepto por una gente que estaba de velorio. Esta gente del velorio estaba comiendo algo que se veia muy rico y con mi hermano pensamos en la posibilidad de acercarnos con cara de perros mojados para inspirar un poco de lastima y nos tiraran algo de comida (mala suerte que ya no teniamos mas barro encima). Las chances de inspirar mas lastima que alguien muerto eran muy pocas, asi que nos pusimos a buscar otra solucion. El cuidador de la terma nos dijo que si caminabamos por la montaña en aquella direccion habia un pueblito, ahi podiamos comer algo y tomar el colectivo para volver. Levantamos campamento y arrancamos, nos fuimos caminando en aquella direccion por la montaña. Caminamos unos 40 minutos mas o menos hasta que finalmente abajo nuestro aparecio el pueblito. bajamos, buscamos un bolichito y nos sentamos a comer. Lo atendia una señora con su marido, bastante simpaticos. Al principio, nos preguntaban que haciamos, de donde eramos, etc... Cuando a la mujer le pedimos el tercer plato de comida para cada uno cambio un poco su cara y empezo a mirarnos con miedo. Tratamos de explicarle que no estabamos muy acostumbrados a este tipo de comida y que el arroz no nos llenaba mucho pero no hubo caso, seguia muy sorprendida. Terminamos de comer y nos subimos al colectivo que iba hacia potosi. Caminamos un poco por el centro de la ciudad y recorrimos el mercado y las ferias que hay en la calle. Estabamos muy cerca de año nuevo y ya se sentia el espiritu festivo. Caminando por la feria encontramos un puestito que vendia pirotecnia. Bueno, puestito... era un polvorin como el de rio cuarto! atendido por una viejita. Por curiosidad nos ponemos a revolver un poco y la señora empieza a insistirnos para que le compremos. El hecho de que tuviesemos que llevar la pirotecnia con nosotros en un colectivo hasta sucre no era argumento suficiente como para no comprarle. La señora parecia no entender que eso que ella vende puede explotar sin que uno prenda la mecha. Seguimos paseando un poco mas por la feria, comimos algo y nos fuimos a dormir. Caimos en la cama liquidados, nos dormimos al toque. Cuando a la mañana siguiente nos despertaron los gritos de la dueña del alojamiento el sol calentaba el patio, asi que aprovechamos para lavar un poco de ropa. Muy poca. Desayunamos, dimos un par de vueltas mas y arrancamos para la terminal. Nos ibamos para Sucre, para nuestra fortuna eran 3 horas de viaje por asfalto, una vuelta en calesita! pero, siempre hay un pero, la vida arriba de un colectivo en Bolivia es igual de colorida para un safari de 19 horas por el barro que para un viaje como el que nos esperaba. Mas gente que asientos, peleas, discusiones, paradas cada 20 minutos, todo el mundo con sus bolsitas llenas de comida en las que meten desde arroz con pollo hasta sopas y jugos y que una vez terminados estos manjares las pueden usar para aliviar las urgencias de la vejiga. La bolsita es algo irremplazable en la cultura boliviana. Bueno, con este panorama arranco el viaje, lo unico sobresaliente fue que un argentino (de esos que dan verguenza ajena) reclamaba para que le devuelvan lago de plata de su pasaje por que su asiento no se reclinaba. Todavia hoy sigo preguntandome si era un pelotudo de pelicula o un ingenuo. En ese momento lo considere el pelotudo mas grande del cono sur, y creo que los bolivianos estaban de acuerdo conmigo. Llegamos a Sucre y nos alojamos enfrente de la terminal, el cuarto mas oloroso en el que he estado en mi vida. Era increible, pero despues de un ratito uno se acostumbraba. Dejamos las cosas en la habitacion y nos fuimos a caminar por Sucre, una ciudad muy linda, un poco mas turistica que los destinos que veniamos visitando.

  •  Guacho! hoy es año nuevo! que vamos a hacer? tenemos que ver donde la pasamos!
  •  Si boludo, de una! hoy podriamos darnos algun lujo, venimos haciendo el viaje por colectora desde que salimos de Argentina!
  •  Posta! eso es cierto... no vimos una churri pasable en todo el viaje!
  •  Y guacho... si nos seguimos tomando los bondis que ni siquiera los bolitas se toman, dormimos en las cuevas mas feas de cada ciudad y comemos en la calle en esos lugares que las condiciones bromatologicas le dan miedo hasta a el mas valiente, asi seguro que no vamos a conocer ninguna churri!
  •  Bueno! entonces por rompemos el chanchito y nos vamos a reventar la noche sucreña!
  •  Dale guacho, de una...

    Caminamos un poco mas por la ciudad, recorrimos el mercado y nos fuimos a preparar para la gran noche que se palpitaba...