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Sin puertas ni ventanas

El sufrimiento no tiene puertas ni ventanas,

espacio alguno fuera de sí o que brinde la fuga de sí.

Corrompida de mi centro

corrida

el vacío es la entrega que te doy

vos huís lejos muy lejos demasiado lejos

desterrada de la posibilidad

implorando el deseo del llanto insobornable

y aquí está: pura entrega (desbaratada)

el episodio

es la calidad

rebalso

rebalso tanto que me vació de mí

y ahora estoy fuera

pero ya no hay nada más que el sonido mismo de ese sufrimiento

tan aguardado

agazapado en lo profundo

pacientemente desterrado

ahora es opacidad

limites corroídos

un alarido

reclama protección

un llanto inexplorado

se explaya en tu cuerpo

en mi piel

para afirmar que no se va

que te distancia

te expulsa

sólo un puente a este vacío escondite recoveco de la morada

ahora es más cerca la esencia

agiganto mis sombras

ilumino lejos

no hay fuera, no hay puertas, no hay ventanas, soy infinita

el roce me duele

la carne me estalla

fulguran las heridas

no falta nada, estoy completa, saciada.