Se me mueren resecas las hortensias.
Seca la belleza,
cáscaras de la vida,
se deprime el color
y su defunción
es espejo del abandono que le di.
Me angustia ver palidecer su vida,
transparentarse
su último suspiro,
y la dejo morir.
Yo dolido.
Y se ausenta,
se precipita su naturaleza
hasta ser escuálido color tierra.
La privé del futuro y la vi caer.
Y tuve la satisfacción
de haberle elegido el final.
Siendo horrible en la crueldad
fui divino en contra de la creación,
supremo, sacro asesino.
Me hice vanguardia
de la ambición diminuta y sublime.
Siendo destino,
plantas raquíticas,
les voy a dar la gloria
de la futura plantación.