Originalmente está escrito para un foro de motos, por eso muchas de las fotos y tantos comentarios sobre las situaciones que pasamos sobre las mismas.
Me tomo el atrevimiento de escribir esta pequeña crónica para contarles la experiencia de mi primer viaje “en serio” en moto.
El destino en este caso fue la provincia de Córdoba. Por cuestiones personales tenía que ir a dicha provincia y me pareció interesante la oportunidad para hacerlo en moto.
Debo reconocer que soy un poco miedoso para hacer semejante cantidad de kilómetros solo. Uno nunca sabe que puede pasar en la ruta, ya sea un accidente o algún tipo de desperfecto mecánico, así que se lo comenté a un amigo.
Ya que él no conocía Córdoba le pareció una oportunidad excelente para disfrutar de un buen viaje y ver esos hermosos paisajes.
Recorrimos en total unos 3.500 Km. por todo tipo de caminos y paisajes.
Salimos el martes 20 de noviembre a las 16 horas a bordo de nuestras respectivas motos, una Honda Rebel 250 y una Honda CBX 250 “Twister”. _ Originalmente la idea era partir por la mañana, pero como mi compañero de ruta Cristian tenía la moto en el taller para hacerle el service tuvimos que esperar. Se la habían prometido para la mañana pero no cumplieron.
Bien, salimos a las 4 de la tarde desde el barrio de Caballito en Cap. Fed. hacia la General Paz para poder tomar la Panamericana rumbo a Rosario, a unos 300 Km. por autopista.
Con un par de paradas para tomar algo y estirar las piernas, llegamos a Rosario a las 19:30 horas con un clima excelente, absolutamente despejado y un “calorcito” aceptable.
Como creímos inconveniente seguir ruta de noche, y ya que ninguno de los dos conocía esta cuidad, decidimos pasar la noche y continuar al día siguiente.
Bendito el momento en que tomamos esta decisión y nos dimos la posibilidad de conocer Rosario, una de las ciudades más hermosas que he conocido y ni hablar de sus mujeres.
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A la mañana siguiente, después del desayuno, partimos hacia Córdoba a las 10 horas. El cielo amenazaba con lluvia pero la ruta nos llamaba. Salimos en la búsqueda de la ruta nacional 9 y después de perdernos, dar varias vueltas y pedir indicaciones por fin pudimos continuar. Ya sobre la ruta empezó a sentirse el fresco que antecede a la tormenta. Nos abrigamos y le dimos para adelante.
A los pocos kilómetros empezó a llover. Muchos camiones, piso mojado y embarrado durante aprox. 200 Km. hasta la ciudad de Bell Ville, afortunadamente sin trastornos más allá de los pies y las piernas empapadas.
En esta ciudad debimos para ya que se me estaba cayendo el “baberito” trasero donde se sostiene la patente. Salí con este roto desde Buenos Aires suponiendo que iba a llegar sin problemas, pero no fue así.
Lo sostuve con los infaltables precintos que llevaba y continuamos viaje.
En la ciudad de Villa María volvimos a tener autopista hacia Córdoba. Ya sin lluvia pero con muchísimo viento lo que hacía costosísimo el mantener las motos derechas y a una velocidad aceptable, ya que el viento nos daba de frente en diagonal.
A los 70 Km. de haber pasado Villa María siento un ruido tremendo en la rueda trasera, como si hubiera reventado la cubierta.
Automáticamente me tiro a la banquina y veo que se había terminado de desprender el porta patente, y ésta me estaba golpeando en la cubierta. Por suerte la patente no llegó a engancharse porque podría haber destruido la cubierta. Paramos, terminé de sacarlo y quedó como souvenir en la ruta. La patente fue a parar a la mochila.
Llegamos a la ciudad de Córdoba a las 5 de la tarde. Tardamos 7 horas en hacer esos 400 Km. Lo que no creo que sea mal tiempo teniendo en cuenta las condiciones climáticas y las paradas que hicimos para comer y solucionar mis pequeños “desperfectos”.
Desviamos unos 30 Km. hacia Río Ceballos, que iba a ser nuestro “centro de operaciones” en los siguientes días.
A partir del día siguiente empezamos a recorrer por diferentes caminos y pueblos las sierras cordobesas.
El primer destino fueron Las Tres Cascadas, a unos 50 Km. de donde estábamos, pasando por Salsipuedes, El Pueblito, La Granja, Agua de Oro, Ascochinga, entre otros pueblos.
Es una ruta muy linda hasta Ascochinga, desde ahí arranca un camino de tierra que lleva a La Cumbre, en el cual nos cruzamos una 4x4 con tres holandeses que se sorprendieron al vernos en moto y con ese tipo de motos a causa del estado del camino. Estábamos haciendo “Off-Road” en una moto de ruta y otra de pista.
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El segundo destino era Villa Giardino, donde íbamos a visitar a un amigo del foro En Dos Ruedas que se había mudado recientemente a Córdoba.
Desde Río Ceballos emprendimos el viaje por el camino de El Cuadrado que une dicha ciudad con La Falda a unos 35 Km. por tierra.
Pasamos primero por el dique La Quebrada en las afueras de Río Ceballos.
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Desde ahí seguimos trepando, haciendo más “Off-Road” hasta El Salto, en La Estancita, para visitar la cascada.
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Afortunadamente para nuestras motos, pasando La Estancita, el camino está arreglado porque se está por pavimentar, pero sólo unos 27 Km., el resto sigue destruido hasta La Falda. Este es otro hermoso camino en el que se ven paisajes espectaculares.
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Llegados a La Falda al mediodía, comimos algo y seguimos ruta hasta Villa Giardino donde nos esperaba nuestro amigo Sergio con su Motomel Custom 200. Él se sumó a la ruta junto a su novia y pasamos por La Cumbre y Capilla del Monte, donde desviamos hacia el dique El Cajón.
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Seguimos trepando por el camino que lleva del dique hacia San Marcos Sierras, otro camino de tierra y piedras durante 27 Km.
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San Marcos Sierras es un hermoso pueblo que parece quedado en el tiempo unos 200 años atrás. Nos sentamos frente a la plaza a tomar una cervecita y comer una pequeña picada.
Cuando nos estamos por ir, vemos que Sergio había pinchado la rueda trasera.
Por suerte llevaba aerosol repara pinchaduras y un pequeño compresor. Inflamos y salimos a todo vapor de nuevo hacia Villa Giardino, esta vez haciendo la vuelta larga por ruta, unos 60 Km. y por suerte llegamos bien sin que la rueda se desinfle.
El siguiente destino fue Villa General Belgrano. Desde Río Ceballos partimos hacia la ciudad de Córdoba, y de ahí desviamos hacia Alta Gracia donde era obligado parar en la casa-museo de Ernesto “Che” Guevara.
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Desde Alta Gracia seguimos por el camino que pasa por el dique Los Molinos, una ruta espectacular pero muy peligrosa, llena de curvas y contra curvas muy cerradas.
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Ya nos faltaba poco para Villa General Belgrano, quizás el pueblo más lindo de la provincia de Córdoba, donde no podían faltar la cerveza artesanal y los fiambres alemanes.
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Una vez llegados a Villa General Belgrano, decidimos ir un poco más lejos. Las opciones en este caso eran Villa Alpina o La Cumbrecita. Como durante un buen trecho comparten camino, salimos sin decidirnos hacia cual de los dos ir. Llegando a la intersección vemos que sobre Villa Alpina el cielo estaba negro y relampagueando, así que optamos por La Cumbrecita.
Faltando unos pocos kilómetros para llegar, paramos a sacar algunas fotos y mi compañero me avisa que yo había pinchado, que escuchaba cómo perdía el aire. Revisamos la rueda trasera y encontramos un clavo metido hasta la cabeza en le cubierta trasera.
Lo sacamos y aplicamos nuestro aerosol amigo y optamos por volvernos porque no sabíamos cuanto tiempo podía aguantar. Asombrosamente, una semana después sigo con la rueda inflada y sin parchar, seguí recorriendo las sierras y llegué hasta Buenos Aires sin ningún problema.
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Al día siguiente volvemos a encontrarnos con nuestro amigo Sergio y su novia y partimos hacia la ciudad de Córdoba, ya que mi compañero de ruta quería conocer el casco céntrico y en esta ciudad nos esperaba otro amigo del foro, Homero y su mujer.
Asado, vino y la mejor compañía.
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El siguiente destino fue Mina Clavero. Partimos de nuevo desde Río Ceballos hacia Carlos Paz por el camino de La Calera. En el dique San Roque nos volvimos a encontrar con Sergio y partimos a nuestro destino por el camino de las Altas Cumbres, 130 Km. ascendiendo a casi 3000 mts. hasta nuestro destino.
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Llegados a Mina Clavero, almorzamos y seguimos viaje. Mi intención era volver por el mismo camino, pero mis compañeros insistieron en volver por otro que desemboca en Tanti. Yo realmente no quería por el mero hecho de cuidar la moto, pero tanto insistieron que lograron convencerme. Fueron 120 Km. por el camino más destruido que transité en mi vida, pura piedra suelta y serruchos. Pero el paisaje realmente lo vale. Para colmo apenas subiendo por este camino se me muere la batería, así que desde ese momento tengo que empujar la moto para que arranque.
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El último día antes de regresar a Buenos Aires, estuvimos en un pequeño encuentro organizado por la gente del Moto Club Córdoba en el dique San Roque, para hacer el camino de las 100 curvas. Estuvimos un rato con la muchachada y después fuimos a dar una vuelta por Cosquín.
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Al día siguiente tomamos ruta hacia Buenos Aires a las 8 y media de la mañana. Como nuestro amigo Sergio tenía que ir hacia la costa, se nos unió en el regreso.
Pasando Villa María la moto se le apaga. Ya nos veíamos varados indefinidamente en la ruta. Como es un “tuerca”, desarmó media moto en la banquina y descubrió que la cadena le había mordido unos cables. Los empalmó y seguimos viaje.
Casi llegando a Rosario, tanto Sergio como yo nos quedamos sin nafta. Activamos la reserva y entramos en Funes para buscar una estación de servicio. Unas 10 cuadras antes de llegar a Sergio se le acaba la reserva. Así que seguimos a la estación, cargo combustible y llenamos un pequeña botella para nuestro amigo así podía llegar también él a cargar nafta. Comimos en la estación de servicio y continuamos. Hicimos algunas paradas para descansar y estirar las piernas hasta la intersección de la Panamericana y ruta 197 donde paramos a tomar un café y despedirnos de Sergio y su novia, donde se desviaban. A este punto llegamos a las 7 y media de la tarde. Fueron poco más de 700 Km. en 11 horas teniendo en cuenta la parada a comer, la falta de combustible, el desperfecto mecánico y los descansos. Un muy buen tiempo sobre todo para la “chinoneta” que apenas si supera los 110 Km/H.
En total, Buenos Aires – Córdoba – Buenos Aires, 1.400 Km. y los 2.100 Km. restantes en las sierras de Córdoba.
En definitiva, una experiencia maravillosa.