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Página tres

En el remolque ensucia,

camuflando un resultado troncal que es el desgaste.

Quise ser absurdo

y amotinar mi ritmo de entrega urgente

para que encaje en la melodía trunca.

Fui farsante

cuando planeé la convicción de que hay constancia;

el lanzamiento no tiene rumbo,

se levita o se precipita,

y no depende apenas de guiños.

Ingenuo en la pretensión de que sólo sé sonreír,

mordaz pero intolerante ante la plegaria de las lacras;

no voy a temer enjuiciarme

cuando sea en todo inocente

de cualquier dolor.

Y ahora

que sé que el la corriente hunde a los troncos que no flotan a su ritmo,

me acerco a uno para arrastrarlo desde la corteza.

Me aguanto sus filos y sus puntas,

disfruto su fortaleza y firmeza que se conjugan con las mías,

y, mientras se desarma desde la cáscara, le explico;

para que no afondes acelero.