Desde Soho hasta Hollywood, en las calles del glamouroso barrio porteño chicas viciosas acechan a hombres borrachos. El alcohol no sólo es peligroso para los conductores, también para transeúntes.
La modalidad es ofrecer un “pete de onda” a los hombres que caminan por las calles del barrio de Palermo. Ella se acerca sigilosa y le susurra al joven incauto en estado de ebriedad. Le propone ir a su casa, acaricia las partes íntimas del muchacho, y al mínimo descuido... adiós billetera y galán. La delincuente huye en un taxi y el hombre, perplejo por el ofrecimiento, no sospecha nada del delito. Recién al día siguiente se despierta sin felatio ni plata.