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La luna

Dice mi ángel

que a veces tengo a la luna entre las cejas,

y que cuando levanto una

se deleita.

Además,

que a veces duerme en mi pecho, como si yo no respirase,

hasta que la despierto con un suspiro

y no lo puede creer.

A veces, dijo,

la luna me mira a los ojos y ríe,

a veces siente nostalgia y llora.

Otras,

se eclipsa con un recuerdo y se tiñe de amor.

Cuando supe todo eso le hablé,

pero la luna no me sabe escuchar.