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Goulash

Pongamos que para cuatro personas se necesita:

  •  1 kilo de carnaza (sí, este tipo de carne barata y guisera es la más adecuada para el plato, lo cual abarata mucho los costos)
  •  6 cebollas grandes
  •  2 dientes de ajo
  •  1 taza de caldo de carne
  •  1/4 de crema de leche
  •  bastante pimentón colorado
  •  sal y pimienta a gusto
  •  manteca
  •  Ñoquis [1]

    La cosa es así: se pica la cebolla finita y la carne en cuadraditos.

    Mientras tanto se prepara el caldo de carne -con un cubito, me parece lo más fácil- y, cuando uno piensa que está por terminar de picar las cebollas, pone a calentar medio pan de manteca en una olla para que, una vez a punto, rehogue esa cebolla hasta que se ponga transparente, con ese color tan lindo que adquiere la cebolla rehogada. Una vez hecho esto, se pone la carne, y se salpimenta. Después se le agregan dos o tres cucharadas de pimentón colorado. Esto es importante, casi la parte más importante de esta preparación: el pimentón colorado es el secreto y, si se puede, usar uno de esos de latita españoles es lo más recomendable. Cuando la carne esté en proceso de cocción mediano, se le agrega el caldo y se tapa la olla. Hay que dejar cocinar.

    Mientras tanto, se prepara la masa de los ñoquis -o esa masa casi lista que viene en paquetitos, o ñoquis de una casa de pastas o, en el peor de los casos, fideos-. Si uno amasa los ñoquis, cuando los corta debería hacerlo de un tamaño un poquito más chico que el de los ñoquis normales.

    Luego de un rato, se le agrega a la olla de la carne la crema de leche. Se deja cocinar. La idea es crear una salsa consistente, aunque no espesa.

    Se prueba el resultado
    . Si está exquisito, quiere decir que ya está. En ese caso, se pone en el plato una capa de ñoquis y, con un cucharón, se esparce la carne y la salsa sobre ellos, se lleva a la mesa caliente y se acompaña con un buen vino tinto. Uno se siente un bravo guerrero magiar.