Hay cosas y temas que no pueden escaparse del libreto, pues sino pasan a ser detalles de otras escenas y es casi seguro que hagan olvidar los objetivos centrales, con el consiguiente peligro que luchas de largos años por la vigencia de los derechos humanos queden en el olvido por urgencias cotidianas.
No es mala la idea de realizar un sensato resumen y reflexionar en voz alta que no queda otro camino que intensificar los medios necesarios para que la Justicia acelere los tiempos en los procesos por los delitos cometidos en la década del setenta, utilizando otros métodos de presión social.
Por suerte ya son muchos los que han caído en la cuenta que tras tantos años de audiencias ,testimonios y pruebas de todo tipo , la Justicia no ha concluido ningún proceso contra miembro alguno de las Fuerzas Armadas. Solo han sido condenados integrantes de las fuerzas policiales y en espera de juicio oral se encuentra un sacerdote de la Iglesia Católica Argentina , con todo lo que ello implica por la calidad o carácter del imputado.
En realidad, las únicas condenas contra miembros de las Fuerzas Armadas datan del Juicio a las Juntas realizado en 1985,basadas no solo en aspectos jurídicos sino también apoyadas por un amplio consenso de todo el espectro de la sociedad argentina. Es un dato para reflexionar.
El curso de los procesos en marcha demuestra acabadamente que la voluntad política no basta cuando la misma es trabada por incidentes y alargamiento de plazos procesales hasta el infinito. La historia,por otra parte, registra muy pocos casos de condenas basadas en expresiones de deseos, marchas de repudio, consignas de exigencias, urgentes reuniones o discursos llenos de pretextos. Ayudan por cierto. Pero ,también es cierto que únicamente se logra una integra justicia cuando la presión social es total y unánime en calificar el accionar delictuoso de cualquiera de sus miembros, sin excepciones , como punible.
En estos conceptos se resume mucho del tema central. Pues a pesar del esfuerzo de un solitario puñado de jueces y fiscales, la administración de justicia en general sigue “haciendo tiempo” en procura que la biología haga su trabajo de manera que los malos vayan muriendo paulatinamente, evitando así atribuirles responsabilidades merecedoras de alguna condena en vida. Y... el tiempo pasa.
Mientras la justicia no se pronuncie unánimemente sentenciando que el homicidio, la tortura y el secuestro son delitos en cualquier idioma y en cualquier tiempo de la humanidad, bajo cualquier circunstancias y a pesar del carácter o calidad que in vista el autor del hecho, la sociedad en su conjunto no acompañara plenamente ninguna política de derechos humanos.
Y sin el acompañamiento de toda la sociedad en esta magna tarea, cada vez se hará mas dificultoso cerrar siquiera uno solo de los procesos en curso, lo cual se vera reflejado en este 2007, año quizás crucial como pocos en esta lucha por la vigencia de la justicia en el tema de los derechos humanos.
Recientemente la voz de las asociaciones de magistrados se ha elevado aduciendo que no son responsables ni del dictado de las leyes, ni de la seguridad de los testigos. Es verdad. ¡ Cuanta razón tienen!. Los magistrados solo son responsables de juzgar los delitos cometidos en contra de las personas y en transgresión a la leyes. Eso es todo lo reclamado por la sociedad. Nada más. ¿Lo han hecho?
Si hoy la sociedad argentina no percibe esa sensación de “justicia” o la “percibe” de otra manera, alguna responsabilidad les cabe en esa creencia y lo que sí no deja dudas, es que quienes no tienen responsabilidad alguna en este tipo de disputas intelectuales son las víctimas.
“Hoy pienso que los monstruos que hoy por su edad están en sus domicilios disfrutando de la compañía de sus hijos, de sus nietos, que por humanidad y edad gozan de este privilegio... yo me pregunto, en dos meses voy a cumplir 75 años y abrazando a todas las madres y padres que estarán en estas edades, pienso por qué no tenemos también por humanidad el privilegio de que se nos diga la verdad........
Por qué no podemos gozar también nosotros de un privilegio sobre el destino de nuestros queridos hijos y nieto. Y cuántos de estos padres se han quedado en el camino por el dolor de la tremenda perdida de no poder abrazar más ni saber de sus seres tan queridos........... se pueden hacer listas de tantos padres y madres, mi esposo falleció al año y dos meses de la desaparición de mi hija y tantos nombres para decir.....
Hoy oigo pasos en la escalera y aún me digo “y si fuera”; pero también está la necesidad cada vez más grande de saber qué fue de ella, dónde está lo que pudo quedar de ella, por eso les pido ayuda a todos...Le pido ayuda a todos por favor, ayundénme a saber, a encontrar. Nada más.” (Testimonio de Eva Fanjul de Sanllorenti por la desaparición de María Eugenia Sanllorenti ocurrida el 1° de diciembre de 1976. Declaración en La Plata, 23 de Febrero de 2000.)
Estas palabras dichas ya hace varios años , me hicieron acordar al comen tario de un amigo secuestrado y torturado en una unidad militar en la década del setenta. Preocupado por la lentitud de la querella iniciada contra los responsables de su cautiverio, se entrevistó con el juez federal que atiende la causa.Tras las excusas de rigor, en tono paternalista el magistrado reflexionó: “Ud. es un iluso si cree que la justicia argentina condenará en definitiva a algún miembro de las Fuerzas Armadas” .
En ese momento pensé que mi amigo exageraba ,aunque transcurrido el tiempo y observando el curso de los acontecimientos la realidad le otorga razón al magistrado. No solo en ese aspecto, sino también cuando se piensa en las condiciones de prisión preventiva de cada uno: difícilmente sean destinados a cárceles comunes...¿O no?. Es que a veces se olvida que la médula central del sistema jurídico del Estado Argentino son leyes dictadas por gobiernos no constitucionales y hasta ahora sin modificar.
Pero volvamos donde dejamos el principio. ¿ Seguiremos buscando de esta misma forma un mecanismo de aceleración de las causas en curso ?. ¿ No es hora de estudiar otras estrategias o formas de llegar al tan ansiado “juicio a los culpables? .
No solo terminamos el año sin Julio. Terminamos el año sin muchos más , pues dilatar por años la indagación a través de la justicia de la suerte que han corrido miles de argentinos es hacerlos desaparecer nuevamente, pero esta vez en democracia...
¿ Y si empezamos de otra manera? Es solo por todos nosotros. Solo por eso y para que a nuestros hijos no les alcance la historia de la misma manera
Solo se necesita instalar en la sociedad , en toda la sociedad, que la única ver dad posible es la que encuentra su fundamento en la JUSTICIA. En esa justicia que hoy se aprecia lejana y menos aun moviliza a todos de la misma manera y con similares parámetros de equidad. Es la tarea pendiente que de tener éxito, hará despertar inmediatamente aquellos demorados procesos.-
Carlos A. Bozzi
Abogado.- Sobreviviente de la Noche de las Corbatas