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El chivo y el barro

Llegamos a la terminal de la Quiaca, nos bajamos del colectivo y nos fuimos directo hasta la frontera por que no teniamos mucho tiempo, estaba por cerrar.

En esa parte del mapa, Bolivia y Argentina estan separadas por un rio seco y unidas por un puente. La Quiaca y Villazon son casi una misma ciudad. El puente esta lleno de gente que va y viene por todos lados, hay bolivianos que trabajan en Argentina y argentinos que trabajan en Bolivia. Mucha gente pasa llevando y trayendo cosas, se ven cholas que van y vienen con sus ropas de colores y algunas con sus bebes en la espalda. La gente que cruza tantas veces por dia la frontera no necesita hacer migraciones y seguro que mucho de ellos ni siquiera tienen documento. Nosotros, por no estar suscriptos a ese club de viajeros frecuentes entre Bolivia y Argentina tuvimos que hacer migraciones, un tramite muy rapido y sin ninguna complicacion. Pum, el primer sello en el pasaporte y adentro! Estamos en Bolivia!!!

Es raro, usualmente en las fronteras se siente una mezcla entre los dos paises, como una transicion. Esta vez no fue asi, cruzamos la frontera y ENTRAMOS a Bolivia. Nada de mezclas, cien por ciento Bolivia de un saque. Villazon es una ciudad no muy grande, se siente como una mezcla de retiro, once y constitucion con muchisimo menos transito. Hay muy pocos autos y no hay colectivos, casi todos caminan y las calles estan llenas de puestos y gente vendiendo de todo, se puede conseguir comida, ropa, frutas, carnes, verduras, cosas de electronica, artesanias, musica y mas, muuucho mas. Todo muy llamativo, colorido y ruidoso.
Caminamos unas cuadras y nos pusimos a buscar un lugar para dormir, veniamos de una larga jornada! No habia campings en Villazon asi que nos dimos el lujo de buscar una habitacion. Pensar en un hotel o alojamiento nos asustaba un poco, nos hacia temblar la economia, pero descubrimos que los alojamientos son tan baratos que por eso no existen campings. Nos alegramos por que estabamos bastante cansados y poder dormir en una cama es un lujo que nos venia muy bien para reponer el cuerpo y las energias, el sol nos habia castigado.

El plan era irnos en tren desde Villazon hasta Oruro, la Boleteria estaba cerrada y el tren salia al otro dia asi que nos hospedamos enfrente de la estacion. Sabiamos que los pasajes escaseaban y queriamos ir a la boleteria a primera hora. Dejamos las cosas en la habitacion, descansamos un poco y nos fuimos a patear Villazon, paseamos, compramos un despertador y gorros para el sol (no queriamos pasar del bordeaux al borravino), comimos algo por ahi y nos volvimos a la habitacion para dormir. Con el cansancio que teniamos y la insolada que nos habiamos pegado nos dormimos apenas apoyamos la cabeza en la almohada (Guauuuu, una almohada!).

  •  Guacho, me siento para el orto... me parece que me insole estando en la ruta.
  •  Y... no te voy a mentir hijo, te ves bastante colorado, pero mirale el lado positivo, cuando llegues a la playa no te vas a pelar, jajajaja!!!

    Suena el despertador, nos levantamos y cruzamos a la boleteria. Quedaban pocos pasajes y mientras haciamos la cola se acabaron. Lo unico que nos quedaba era esperar que durante la mañana alguien devolviera un par de pasajes que pudiesemos comprar. Para eso nos teniamos que quedar en la boleteria esperando, habia mucha gente que tambien estaba en la misma y las expectativas de poder conseguir un pasaje eran pocas, como el proximo tren salia en dos dias desistimos de la idea y nos fuimos en busca del colectivo. Sip... los miticos y legendarios colectivos bolivianos, quien no ha escuchado alguna vez hablar de ellos?

    Bajamos -en Bolivia todo es para arriba o para abajo- a la terminal y vemos los colectivos: Ruedas pantaneras gigantes, parrillas enormes en el frente, una jaula en el techo para cargar cosas y barro por todos lados como decoracion. Algo asi como una land rover del camell trophy pero con 40 asientos. Entramos a la terminal y empezamos a ver las opciones, evaluamos un poco y nos decidimos por Potosi. Sacamos el pasaje mas barato para la noche, asi de paso ahorrabamos una noche de alojamiento. fuimos a dejar la habitacion y le pedimos a la señora que nos cuidara las cosas. Salimos a yirar por Villazon, boludeamos por ahi, fuimos y vinimos 1000 veces por todos los lugares, comimos y esperamos que se hiciera la hora. Ya mas proximos a la partida volvimos a buscar nuestras cosas al alojamiento. Nos instalamos enfrente de la terminal en algo parecido a un bar para esperar y mientras comer unos panes y tomar un te. Por suerte el sol habia aflojado y estaba medio lluvioso, despues de la cagada a palos que el sol nos pego en el norte recibimos la lluvia con alegria. Ya se palpitaba la inminente aventura, veiamos el quilombo de gente en la terminal y los colectivos y nos dabamos una idea de la que se venia!!

    Cuando entramos en la terminal nos encontramos con un mar de gente. Lo que para nosotros era un quilombo babilonico para ellos era totalmente normal, tenian todo bajo control. En fin... diferentes estandares. Estabamos muy entusiasmados por que esto se parecia cada vez mas a los cuentos que alguna vez escuchamos de Bolivia, la aventura ya va tomando color. En el medio del quilombo encontramos nuestro colectivo y nos preparamos para subir. Ya llovia mas fuerte y habia refrescado bastante asi que nos llevamos un poco de abrigo con nosotros. Nos toco al fondo, en la fila de 5 asientos. Al lado nuestro se sento un rosarino y al lado de el habia una pareja con un nene de 6 años. Habian salido de Argentina 3 dias antes y venian viajando sin descanso. El pibito ya no daba mas, estaba totalmente descompuesto, le dolia la cabeza no paraba de llorar y quejarse y tenia pinta de que en cualquier momento nos bañaba en vomito. Un poco mas adelante habia un par de cholas sentadas en el pasillo, gente discutiendo por que (por supuesto) no tenian asiento y otros por que abajo de nuestros asientos estabamos llevando un contrabando de whisky (marca doble - v ). El colectivo salio mas o menos en horario y con mas gente que asientos. El viaje recien empezaba, el nene ya habia vomitado por primera vez y pintaba largo pero nosotros veniamos muy divertidos. Ya llovia bastante mas fuerte y no tenia pinta de parar, el camino originalmente de tierra ahora era puro barro. Anduvimos mas o menos por 3 horas, nosotros seguiamos super entusiasmados con el viaje en bondi y la gente que al principio renegaba y peleaba ya se habia cansado y algunos dormian. Veniamos lo mas bien cuando de repente el bondi se sacude y zacate.... se para. Que habra pasado? miramos para afuera pero esta todo negro y no se ve nada. Se prenden las luces, se asoma el ayudante y dice: Todos abajo.... cuando llego a la puerta y miro la escalera para bajar me doy cuenta lo que paso. Nos encajamos en el barro. El barro llega hasta el ultimo escalon. Los choferes querian que saquemos el bondi a los empujones, pero no se por que tenia la sensacion de que no iba a salir. Empujamos un par de veces y efectivamente, el bondi no salia. No es facil mover un bondi encajado en 80 centimetros del barro mas cremoso. Algo bastante sorprendente es que la gente en vez de enojarse, amotinarse y reclamar se pusieron todos a trabajar para sacar el colectivo. Mi hermano y yo chochos de la vida, remontados a nuestra infancia nos tiramos de cabeza al barro para ayudar a sacar el colectivo. Habia una sola pala que estaba rota y un pico eso hizo que el trabajo sea largo y lento ademas de cansador. Nos tomo un buen rato sacar el colectivo, 2 horas por lo menos. A pesar del cansancio, la mugre, el chivo y el barro fue todo una fiesta cuando salio el colectivo! Todos arriba que nos vamos!!! subimos todos y nos fuimos, teniamos barro por arriba de las rodillas y no eramos los unicos tan sucios. El estado del interior del colectivo era indescriptible, ni siquiera hagan esfuerzos por imaginarselo. La ruta quedo destruida, hicimos unos pozos que parecia como si hubiesen caido bombas, si pasaba la policia nos metia en cana a todos. Toda la gente arriba del bondi estaba contenta por reanudar la marcha y ya eramos todos amigos! nos convidaron mate de coca y algo para picar, charlabamos con todo el mundo hasta que nos apagaron las luces y de a poco nos fuimos quedando dormidos.

  •  Guacho, no se si a este ritmo vamos a llegar o no a Peru, y si llegamos no se si lograremos aprender a surfear. Pero yo, ya me considero un surfer consagrado!
  •  jajaja!!! de una! ahora... somos unos quemados hijo, a nosotros solos se nos ocurre ir a surfear a Peru y encima por tierra!!!
  •  Somos unos capos Guacho! actitú loco, actitú...

    En total tardamos 19 horas en recorrer 280 kms para llegar a Potosi. Antes del mediodia nos detuvo un piquete (en Bolivia y Peru tambien existen) llegamos totalmente destruidos y sucios, con mas pinta de linyeras que futuros surfers. No teniamos muchas ganas de seguir viaje ese mismo dia, asi que decidimos quedarnos en Potosi, pero eso es algo que les cuento la proxima, para que no se haga tan largo.