El título de esta nota parece contradictorio, pero no lo es más que nuestro comportamiento ciudadano. En el 2001 salimos a la calle hartos de un modelo de exclusión, financiero y privatista, donde se beneficiaban los negociados de unos pocos en detrimento de la inmensa mayoría; no hace tanto de eso, sólo seis años y medio. Sin embargo, parece que olvidamos rápidamente, y en ese sentido son entendibles las justificaciones de rigor, "no se puede vivir siempre en el pasado", "hay que mirar para adelante", etc. Y podrían aceptarse, aún a sabiendas de que comprender la historia es un recurso para no repetir errores, porque éstos después se pagan caro y en forma colectiva, así que sería bueno demostrar algún compromiso democrático y dejar los individualismos para otro momento, sin por ello dejar de tener la vista puesta en el futuro, pero recordando lo pasado.
Toda esta introducción viene a cuento porque en la ciudad de BA estamos viviendo una coyuntura muy especial; los que tenemos un compromiso ideológico con el bien común en general, y que participamos activamente en esa experiencia genuina que fueron las asambleas populares y vecinales, vemos con asombro cómo el fantasma de la década del `90 se nos presenta de nuevo; y nos cuesta entenderlo porque le pusimos mucho empeño y energía a ese condicionamiento que modificó el rumbo, aunque sea mínimamente y con todas las falencias propias del sistema, pero que nos permitió avanzar, aunque sea poco, hacia la posibilidad de una sociedad más justa, en el sentido más amplio que puede darse a esa palabra.
Y en esta retrospectiva es inevitable no mencionar el "que se vayan todos" de esos años, con el peso de una consigna fuerte pero que caracterizaba el sentimiento más hondo de esa ciudadanía, que se sintió estafada por la política partidaria; entonces, hasta aquí y al día de hoy parece que no tenemos salvación, o votamos en blanco, o no votamos, o adherimos a la propuesta que se inscribe dentro de un proyecto nacional y popular con todas sus falencias; o permitimos la vuelta de los que nunca se fueron y co-gobernaron la ciudad con mayoría legislativa.
Alguna vez dijimos: no optemos por el menos malo, luchemos para que los que accedan a los cargos públicos sean los mejores;
lamentablemente hoy no tenemos esa posibilidad, a lo mejor nos faltó capacidad de lucha; pero lo cierto es que hoy nos resistimos a aceptar la vuelta a un sistema socialmente expulsivo, pensado para favorecer los negociados de los grupos económicos y sus testaferros.
Por eso no nos gusta pensar la ciudad gobernada por los titulares de las concesiones viales con tarifas en dólares, por los mismos que contrabandearon auto-partes y evadieron al fisco, por los que no pagaron los cánones por las utilidades generadas por las empresas estatales a las que accedieron de forma poco clara, por los que privilegian su propia conveniencia y la de unos pocos en lugar de la de todos, por los que le venden el acceso a una cancha de fútbol a los turistas y a los que más tienen y pueden pagarlo, por los que gestionan empresas de recolección de basura y proponen una ciudad más limpia (¿?). No son nuevos en política, nunca se fueron, es más: siempre estuvieron y así nos dejaron.
Entonces, hoy tenemos que optar con el compromiso de una acción democrática que no nos devuelva al pasado, pero que nos permita vislumbrar la posibilidad de un futuro proyecto de país donde estemos todos incluidos, no es cierto que estemos discutiendo sólo problemas vecinales, para eso no hace falta un gobierno autónomo, está en juego un proyecto nacional y la inclusión de la ciudad de BA dentro de ese proyecto; esto no es sólo iluminar las calles, juntar la basura, tapar los baches y poner más policía, para eso alcanza con un intendente; aquí está en juego el gobierno de un distrito populoso y con muchísimos recursos, no queremos que caiga en manos de los que son parte y ahora quieren ser juez, para seguir beneficiándose.
Por todo esto convocamos a los vecinos de Villa Luro a no olvidar, a no votar en blanco y participar activamente de la jornada cívica del 24 de Junio, que no nos duerman otra vez, que no nos agarren con la guardia baja, que no nos vuelva a pasar. Muchas gracias.
Este documento fue consensuado entre muchos de los que alguna vez participamos en la Asamblea de vecinos autoconvocados de Villa Luro.