Acompañados por el naciente sol del 3 de enero, activistas y afines a la causa Mapuche se dan cita en el Fundo Santa Margarita, predio apropiado por el terrateniente Jorge Luchsinger, para llevar a cabo la quema de fardos de pasto como acción de protesta por la usurpación de estas tierras ancestrales.
El deber estatal de proteger la propiedad privada se hace presente en los carabineros del cuartel ubicado a pocos kilómetros.
Con el "uso proporcional y medido" de la fuerza policial se dispara la bala de la automática que penetra por el pulmón y sale por el estómago de Matías Valentín Catrileo Quezada (22), provocándole la muerte.
Huyendo de los disparos, los compañeros de Matías se niegan a entregar su cuerpo sin intermediación de la iglesia católica que garantice que no sea manipulado por la policía.
Esta demanda se cumple a través de una comisión integrada por el obispo de la Diócesis Araucanía de Villarrica, Sixto Parzinger; el cura párroco Fernando Díaz, el defensor regional José Martínez, y la abogada de la Fundación Instituto Indígena, María Isabel Castillo.
Cómo no desconfiar cuando 5 años antes, en una recuperación de tierras en el Fundo Santa Alicia de propiedad forestal Mininco, en Ercilla, es asesinado Alex Lemun. La justicia militar falló en dicho caso que su asesino, el entonces prefecto de Angol, Mayor Marco Treuer, no tenía responsabilidad en los hechos.
Para ver entrevista a Matías Catrileo