El martes 19 de mayo fue de esos días en los que uno anda a las corridas, y era el día en que me había propuesto conocer a La que se viene. Una murga que un amigo me había comentado y recomendado y que ese mismo martes, me dijo, estarían en el Teatro Ciego.
Así que previas gestiones de mi amigo, y la amabilidad de Kary (amiga de mi amigo e integrante de la murga) me dirigí al lugar de los hechos sin pensar qué significaba eso de teatro ciego.
Corriendo pero puntual llegué a la cita en la calle Zelaya al 3006, una cortada hermosa ubicada en el barrio del Abasto, allí me encontré con un lugar austero, chiquito y muy cálido. El ambiente estaba repleto de gente distendida y cordial, cosa que proveché para colarme en alguna conversación mientras esperaba la señal para ingresar. En eso estaba cuando se apagaron las luces, “Teatro Ciego”, recordé y caí. Entramos en fila india tomados de los hombros de la persona que nos antecedía, para un instante mas tarde, casi midiendo milimétricamente los pasos y los movimientos de mi cuerpo, me senté. Mi primera reacción fue buscar algún hueco dónde se filtrara un hilito de luz, algo que me dé una pista de cómo estaba diagramado aquello. Pero nada. La oscuridad era absoluta.
Luego de llevar varios minutos sentada me di cuenta que tenía dos opciones: o me relajaba o salía corriendo despavorida. Opté por la más fácil, menos ridícula y más placentera: relajarme y dejarme llevar a esos lugares dónde la imaginación es dueña.
Hasta que vino La que se viene. Las voces multicolores (sí, aunque usted no lo crea, las voces van tomando los colores que la oscuridad y la fantasía quieren darle) llenaron el espacio.
De repente, un murguero estaba detrás mío, en otro momento al costado, y mi imaginación que da poderes, “vio” la voz de uno de ellos colgada en el techo, si es que había techo en ese lugar.
La idea de la que parten estas muchachas y muchachos que dicen llamarse La que se viene es fantástica. Ellos creen, como muchos de nosotros, que la vida es una aventura. Y que debemos arriesgarnos. Y nos cantan:
«
Verás, que hoy ha llegado el día
En que, vamos a ir a buscar
Aquel, destino de maravillas
Eligiendo los caminos
Que alumbre el carnaval.
Y allí, doblando en cada esquina
Podrás encontrarte algún final
Ya ves, arriesgándonos enteros
Por un sueño duradero,
Esto esta por empezar.
»
Y comenzó con todo!. Al riesgo lo llenan de cantares, platillos y voces que conforman coros acordes y no hay nada más placentero que dejarte llevar en ese viaje que te proponen. Incierto y nuevo. Y señoras y señores, es muy recomendable. Esta murga al estilo uruguayo hace despertar los sentidos, hasta el olfato se pone en juego. Y la vista se resignifica.
Con el cuplé "El Sr. Seguro" la risa entra en juego, un juego que nos hace pensar. Ese texto hace referencia al gran tema nacional: la política de seguridad ciudadana y a sus grandes exponentes: Macri, Blumberg y sus secuaces.
Siguen con más cuplé’s, mechando canciones con intervenciones del público. Lo interesante es que todo se mezcla. Y todos interactuamos. A tal punto que no está claro quién del público es uno de ellos. Y nos vamos convencidos que nosotros formamos parte de esa murga maravillosa.
El final es fabuloso. Pero experiméntelo usted cuando vaya el próximo 28 de mayo a “ver” este espectáculo al Teatro Ciego.
Próxima actuación
Jueves 28 de mayo
22.30 horas
Teatro Ciego.
Zelaya 3006. (esquina Jean Jaures)