La Plaza Once había sido rebautizada Plaza de los Prostituyentes el pasado 6 de junio, en el marco del lanzamiento del libro Ninguna mujer nace para puta, de la boliviana María Galindo y la argentina Sonia Sánchez. Mujeres que se prostituyen allí avisaron luego que las pintadas habían sido borradas, lo cual ocasionó una nueva acción. En Plaza Lavalle intervinieron las fuerzas del orden, que fotografiaron prolijamente una consigna pintada en la vereda: “El Código Contravencional es la caja policial”.
“Las putas declaramos que ni Macri, ni Filmus, ni político alguno son hijos nuestros”,
“La prostitución no es trabajo” y “Para la puta la culpa, para el cliente la disculpa” fueron algunas de las inscripciones que amanecieron en un par plazas porteñas este lunes 11 de junio.
Diversos grupos de mujeres movilizadas a partir de la salida del libro Ninguna mujer nace para puta llevaron adelante esta nueva acción. El pasado 6 de junio habían concretado un escrache concurrido, colorido y ampliamente difundido en Plaza Once, donde habían pintado diversas leyendas. La principal: “Plaza de los Prostituyentes” como un modo de rebautizar ese lugar. Pero un par de días después mujeres que se prostituyen en el lugar avisaron que las pintadas habían sido borradas con una insólita eficiencia. Los aerosoles regresaron el domingo por la noche, dejando estampadas las siguientes inscripciones, realizadas con prolija caligrafía, y dedicadas a denunciar el rol prostituyente:
Luego, el grupo se dirigió a Plaza Lavalle. Allí las inscripciones tuvieron un carácter más dirigido a las instituciones. Ejemplos:
Esta última, curiosamente, fue una de las expresiones incluidas a modo de ejemplo en el acta policial labrada por personal que llegó a la zona en tres patrulleros. El tono inicialmente un tanto destemplado de los efectivos, y las amenazas de convertir el hecho en un tema penal, se amansó cuando las mujeres se comunicaron con abogados de organismos de derechos humanos. Es posible que alguna de estas mujeres deba responder ante la justicia por expresarse de ese modo, aunque no es claro quién responderá a las interpelaciones y debates que ellas están proponiendo a partir de su rechazo a estos modos de explotación del alma y el cuerpo.