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¿Por qué quiero que El Olimpo sea para el pueblo?

Memorias de la guerra, para quienes necesitaban cerrar filas detrás de algún acuerdo general (guerra contra la subversión marxista, contra el comunismo, cruzada patriótica), suturando fisuras internas para mantener sus amenazados privilegios. Guerra por la nación, a la que se estaba vendiendo en el plano económico. Guerra santa, bendecida por la Iglesia. Guerra entre dos demonios. Guerra contra una guerrilla construída mitológicamente, cuyos principales focos en marzo del 76 ya se encontraban liquidados, y débiles los que sobrevivían, tal como las propias FFAA proclamaban en la prensa por aquellos años.

Memorias de las víctimas en cuanto tales. Memorias para una nueva etapa. Memorias de unos juicios inéditos en el mundo (el único estado que enjuició y condenó a ex poderes ejecutivos en pleno). Memorias que quisieron ser bisagra, pero se oxidaron con las leyes de impunidad y los indultos, dejando claro que no hay estado que atente contra sí mismo, contra los intereses de clase que administra. Memorias de las aventuras adolescentes de jóvenes junto a un Winco. Memorias de algo que nadie sabía que estaba sucediendo. Memorias para identificarse, porque todos fuimos jóvenes y muchas somos madres, entonces entendemos el dolor. Memorias para no interrogarse por la participación de cada uno de los argentinos.

Memorias de la militancia, aquel actor plenamente consciente y agente de su propio destino, pero que arroja responsabilidades a las cúpulas (según algún que otro relato girando en las librerías). Memorias defensivas y autojustificativas. Memorias subjetivas y románticas.

Quiero una memoria como principio de acción para el futuro. Quiero una memoria en movimiento y a color. Quiero que quienes estuvieron presentes con sus cuerpos me transmitan lo intransferible: la experiencia bajo su piel. Quiero que construyamos un relato que nos hable de los valores de los obreros desaparecidos en las fábricas. Quiero saber como hicieron los compañeros de aquellos años para cultivar semillas de solidaridad. Quiero saber qué había al lado del Winco, qué periódicos, qué libros. Quiero que entre todos ampliemos esa biblioteca. Quiero que todos podamos preguntarnos qué estábamos haciendo mientras la represión mataba y desaparecía. No para conseguir un lindo complejo de culpa, sino para empezar a mirar a nuestro alrededor, porque tal vez está pasando ahora algo que no estamos viendo. Quiero una memoria que sea una práctica social, y quiero instrumentos y lugares dónde materializarla. Quiero el Olimpo para el barrio, para que este barrio se pregunte qué hicimos en el pasado, un pasado que sigue accionando en el presente. Quiero que nos preguntemos qué estamos haciendo en el presente, y qué no estamos haciéndo. Quiero que nos preguntemos qué podemos hacer entre todos en el futuro. Y quiero que lo hagamos. Quiero que sea una memoria que crezca con el compromiso y las manos de todo el barrio, sin que se vengan a entrometer funcionarios ajenos a las preocupaciones del pueblo. Quiero que tomemos en nuestras propias manos la tarea de recordar nuestro pasado, y crear nuestro futuro.

Abril.