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Entre todas las cosas que entiendo, elijo ser lo que más me gusta.

Esperemos que, después de que sigamos aprendiendo, el hijo de puta que votó contra las retenciones pese a haber sido elegido junto a la Presidenta que las quiso llevar adelante pase a ser una anécdota.
Quedamos en manos de un pelotudo, y eso no está muy discutible. Se lo vio temblando, justificándose, hablándonos de su vida como si nos importara. Diciendo que porque tiene miedo no iba a hacer lo que tenía que hacer.
Habló del corazón, cararrota, los que se basan en el miedo y la comodidad no conocen el corazón. Su corazón no dijo nada, estaba acorralado por la cantidad de mierda que tiene adentro. Se creyó que estaba protagonizando una novela, no que estaba ahí para cumplir con el mandato.
Cobos, tenías un mandato.
Y tenemos que aprender, porque nuestro horizonte es amplio. Digo, nuestro, el de los que queremos ser libres, felices y vivitos. Y como nuestro horizonte es amplio algunos nos quieren poner límites. Así, lo más reaccionario primero, el concertado ahora, y cuando avancemos van a haber otros haciendo lo mismo. Hay que participar, hay que empujar, hay que criticar y hacerse grande.
En definitiva esto no es más que un intento de límite cuando se mostraba una insipiencia. Por eso duele pero no desanima, el camino es larguísimo. Y será anécdota o no seremos nada.
Esto no escapa a la lógica de la construcción a la que se apostó para tener un gobierno “sustentable”. Cría cuervos y te cagarán un ojo.
No digo más porque son todas puteadas. Después, si puedo, sigo.
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